Artesanal/Craft








Flecos ó Anudados

Todos los rebozos muestran una característica decorativa adicional; a saber, el trabajo de fleco trenzado o anudado. Se utilizaron distintos tipos para crear una variedad de efectos notables. Algunos representan acabados sencillos y cortos, otros extraordinariamente elaborados. Ninguno es tan amplio ni tan profundo como los flecos actuales

 

 El empuntado es prácticamente el último paso en la elaboración del rebozo y requiere de la necesaria intervención de personas a las que se les conoce popularmente con el nombre de “empuntadoras”.


 Este paso final es en realidad todo un proceso artístico y quienes se hacen acreedoras al conocimiento de su elaboración son personas cuya habilidad se desarrolló a lo largo de muchos años y tras largas horas de práctica unidas a una perseverancia que las conduciría finalmente al dominio de la técnica en sus diferentes estilos.

Es costumbre arraigada y aún existe en la época contemporánea que, quienes se dedican a este trabajo, lo realizan generalmente en sus propios hogares; siendo este estrato artesanal formado en el consenso general por mujeres, de las cuales la gran mayoría son personas adultas ó ancianas y la minoría jovenes; de las anteriores, las segundas poseen la experiencia mayor y una habilidad impresionante en su desempeño laboral, mientras que las últimas referidas constituyen el gremio de aprendices en el arte del tejido.

El empuntado se aplica a ambos extremos del rebozo, a los que también se les llama “barbas” y que no es otra cosa sino una serie multitudinaria de hilos sueltos, los que serán tejidos (empuntado) para darle al rebozo un acabado en extremo artístico y pronunciadamente bello.

 Para poder trabajar el empuntado cómodamente era y es costumbre que la prenda se coloque sobre alguna “bardita” que se encuentre en algún punto de la casa donde se trabajará el rebozo en este último proceso a que será sometido, o más comúnmente sobre una mesa;

 la prenda se coloca sobre la superficie poniéndole encima algún tipo de peso para evitar que resbale y el cual pueden ser un par de piedras de regular tamaño y previamente limpiadas, unas pesas de medida ó planchas para planchar ropa; vale la pena resaltar que de los objetos anteriormente referidos, las planchas que se calentaban al carbón, fueron objetos extremadamente utilizados y aún hoy en día quienes conservan estos artefactos los siguen empleando para sostener el rebozo a empuntarse; una vez colocada y sostenido el rebozo, el extremo que será tejido se deja caer libremente a una altura regular de tal forma que la empuntadora, se coloque frente a él, sentada sobre un banquillo de madera y así poder efectuar su trabajo cómodamente.

 

 

Los tipos de empuntado se clasifican en variados estilos, lo que brinda al acabado del rebozo diversas y atractivas imágenes con un elevado nivel de estética; así pues, el empuntado puede ser tejido al tipo de mallas, nudos y cuadros tejidos o en su defecto, pueden ser solamente de cuadros tejidos y nudos.